domingo, 22 de mayo de 2011
Carta que no ganó el concurso de cartas de amor de Buenos Aires "Querido corazón...", edición 2010, porque los jueces de dicho concurso son todos putos y encima no saben leer entre líneas
Te escribo esta carta por varias razones. La principal es que no sé cómo seguir el cuento que empecé sobre nosotros y quizás esto aceite los engranajes de la inspiración. Luego, hay un sinfín de razones complementarias, entre las que la más relevante es que no te la pienso entregar jamás. De hecho, no creo que te vuelva a ver jamás, lo que, problemáticamente, no me causa la más ínfima tristeza, ni alegría, ni nada. "No me mueve un pelo", dirías. Hace un tiempo fantaseaba con encontrarte en una fiesta y que termináramos garchando en cualquier lugar, tú agotada y sin poder más, yo un tanto aburrido y, por eso, satisfecho. Satisfecho porque habría saldado una cuenta pendiende: el tener que demostrarte que yo ya no era tu nene de dos años que lloriquea por tu seno maternal, que había roto la tela asfixiante e inagotable de tu amor incondicional. Y mucho tiempo tuve esa fantasía, probablemente ése que fui siempre la tendrá, porque entre nosotros las cosas quedaron así. Y ahora que pasó el tiempo y que no me mueves nada, trato de reencarnar esa indignación que sentía. ¿Quién mierda te creías para hacerme de madre incestuosa, tú, maldita avivadora de neurosis? Pero no me sale. Y me quedo sin cuento. Entonces, ¿de qué me sirve todo eso y todo esto, si ni un cuento me quedó?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
qué suerte que nosotros si sabemos leer entre líneas
Publicar un comentario