Me pareció tierno y quise mostrárselo a alguien:
El recuerdo más lejano que tengo de mis varios contactos con la literatura española (varios contactos porque diariamente somos influenciados por ella inconscientemente) es el de una historia que me contó mi madre hace muchos años. Esta historia, ahora no más que una borrosa fotografía sobre el barro de mi memoria, era la del Mio Cid, que incluso hoy salta de cuando en vez al primer plano de mis pensamientos proclamando “¡soy!”, para retroceder, avergonzado, y ser reemplazado por temas de mayor urgencia.